billie holiday
12 | 01 | 2009
Tengo un comic sobre Billie Holiday. Sus autores son el guionista Carlos Sampayo y el dibujante José Muñoz, y fue publicado por Planeta-DeAgostini hace unos años. No he leído el cómic. Lo tengo desde hace poco, pero como no estoy de humor para historias tristes, así que aún tardaré en leerlo. Es imposible hacer un cómic sobre la vida de Billie Holiday que no sea una historia muy triste y dramática.
Mi interés por Holiday no es musical. Me gustan Anita O’Day, Kurt Elling, Sarah Vaughan, Eden Atwood, Diana Krall, Patricia Barber y Ella Fitzgerald, la mejor cantante de jazz de todos los tiempos, pero no Holiday. Ella me interesa más como persona, el sufrimiento de esa mujer y el modo en que intentó superarlo con más sufrimiento.
Si somos honestos, deberíamos reconocer que su voz fue menguando y estropeándose con el tiempo muy rápidamente debido a los excesos, y que en sus últimos años sólo tenía un prestigio bien ganado y una soberbia capacidad interpretativa que matizaba y daba vida a las letras que cantaba. No es que esto no sea importante, pero hay otras cantantes que lo han hecho tan bien como ella y que conservaron sus voces. No creo que cante mal, pero no se encuentra entre mis cantantes de jazz favoritas. Esto casi es un sacrilegio, pero todos los aficionados al jazz tenemos dos o tres clásicos a los que no podemos soportar, y los míos son Billie Holiday y Thelonious Monk.
Tomé la decisión de no comprar nunca un cd de Billie Holiday cuando conocí algo de su vida. No quería unirme a la legión de personas que se habían aprovechado de ella y de su talento mientras estaba viva y después de su fallecimiento. No sé quién tiene los derechos de las reediciones de sus grabaciones, quien se beneficia de ellos, ni me importa, porque creo que no los merece, y por eso no van a conseguir ni un solo euro mío. Nunca.

