Nobody Knows | Maryana Sedarous

Nobody Knows | Maryana Sedarous

En noviembre de 2007 creí que sería una buena idea escribir una novela, y me puse a ello. Esto fue lo que hice la primera vez que intenté escribir esta novela y fracasé:

  1. Quiero escribir una novela. De entre todos los géneros y estilos posibles, decido escribir una novela negra de corte clásico contada en primera persona desde el punto de vista del protagonista, que sería un detective privado.
  2. Para encontrar un tema, pienso en lo peor que le puede suceder a un ser humano, y lo convierto en el centro del proyecto.
  3. Lo peor que puede sucederle a un ser humano es que uno de sus padres abuse sexualmente de él siendo niño. No soy capaz de imaginar nada más terrible, tampoco he leído o visto nunca algo más terrible. Así nace el argumento general de mi novela, la primera idea: un hombre contrata a un detective privado. El detective, mientras trabaja en el caso, descubre que: su cliente tiene una hija con la que no tiene ninguna clase de relación desde hace al menos diez años y cuyo paradero actual no conoce; la hija odia tanto a sus progenitores que ha cambiado su nombre, aunque no de manera oficial, y no desea volver a verlos ni saber nada de ellos nunca más; la hija tiene graves problemas psicológicos/psiquiátricos. El padre se entera accidentalmente del paradero de la hija y comienza a acosarla. El detective descubre que su cliente violó a su hija cuando ésta era pequeña, con ocho, tal vez nueve años, y se enfrenta a su cliente porque se siente utilizado. El cliente trata de abusar sexualmente de nuevo de su hija.
  4. Este es el esqueleto de la novela. Hay que llenarlo con una trama interesante y unos personajes atractivos con problemas o relaciones que puedan evolucionar en argumentos secundarios paralelos al principal.
  5. Personaje. El detective convive desde hace unos pocos años con una chica que actualmente tiene dieciséis años y que se convirtió en su amante cuando tenía trece. La relación entre ellos no es de igual a igual, ni fácil en el día a día. No es una decisión caprichosa. Quiero que el detective, que se ha acostado al menos con una niña de trece años que ahora es una adolescente, sea incapaz de reconocerse a sí mismo como un monstruo y, en cambio, sí hacerlo con su cliente. Son casos distintos pero similares ante los que el protagonista reacciona de un modo completamente opuesto.
  6. Personaje. La esposa del cliente. Hedonista, preocupada únicamente de sí misma y de su posición social. Sabía lo que su esposo le hizo a su hija. Lo consintió, o al menos no lo delató ni denunció ni hizo nada para evitar las visitas nocturnas que su esposo le hacía a la niña. Tiene una grave enfermedad mental, sufre un enorme deterioro físico.
  7. Personaje. La niña violada es ahora una adulta con gravísimos problemas emocionales, incapaz de relacionarse normalmente con nadie. Aterrorizada cuando descubre que su padre la ha encontrado, ataques de pánico y ansiedad que la incapacitan. Tiene una amiga que conoce su historia y se ha comprometido a protegerla de todo mal, ayudándola en todo lo que pueda. No es una terapeuta profesional, sólo alguien con muchos problemas propios que intenta olvidar su situación personal volcándose en los problemas de otra persona.
  8. También necesito un lugar y una época concretas para contar mi novela. En cuanto al lugar, será una ciudad imaginaria que ronde el millón de habitantes, una ciudad vieja con un pasado esplendoroso y un presente incierto. Voy a llamarla Calima, y estará basada parcialmente en Sevilla, el lugar donde vivo, y Málaga, el lugar donde me gustaría vivir. En cuanto a la época, no lo tengo claro. Podría ser un momento entre los años 70 y el mes que viene. Me atrae especialmente la posibilidad de contar esta historia a principios de los años 90, justo antes de que hubiera teléfonos móviles, ordenadores en casi todas las casas e internet, pero también los 70, con el muro de Berlín aún en pie, el mundo dividido en dos bloques, misiles nucleares apuntando a todo el mundo, una constante sensación de terror porque el fin del mundo puede ocurrir en cualquier instante, y la inexistencia o el desconocimiento de la enfermedad que conocemos como SIDA.
  9. Añado al argumento un accidente de tráfico que sufre la esposa del cliente, una carta anónima que no tiene sentido, infidelidades varias, un patriarca cabrón y protector forrado de pasta (el padre de la esposa), un juez jubilado que chantajea al detective privado, una amiga del instituto de la amante adolescente del detective, un sacerdote que se preocupa demasiado por los demás, una ONG, un sindicalista ambicioso capaz de cualquier cosa para cambiar el mundo según su ideología, algunas personas con problemas económicos, una pareja de drogadictos que están saliendo y entrando en prisión cada pocos meses, un colega del detective que le ha conseguido consigue un trabajo a tiempo parcial como guardaespaldas…
  10. A continuación creo un esquema muy sencillo que me sirva de guía para trabajar en mi novela. El esquema divide la historia en siete capítulos o bloques. Cada uno de ellos indica un hallazgo importante en la investigación del detective privado, o un cambio profundo en las relaciones que mantienen entre sí los personajes de la novela. Su función es ayudarme a desarrollar y escribir el argumento y la novela, pero me preocupa la posibilidad de acabar teniendo una novela demasiado lineal si lo utilizo demasiado, así que el esquema de la novela se convierte en un instrumento que me ayuda a escribir, y ya pensaré en su estructura real más adelante.
  11. Antes de pensar lo que quería escribir adopté un sistema/estrategia/plan para escribir mi novela. Está dividido en dos fases. La fase dos es redactar la novela. La fase uno es preparar exhaustivamente la redacción de la novela. No comenzaré la fase dos hasta que no haya cerrado la fase uno.
  12. El argumento es lo que sucede en la novela. Así trabajo: tengo una idea y entonces me concentro en ella y lo que apenas es un esbozo le añado detalles, muchos, muchos, muchos detalles, detalles de todas clases, tales como conversaciones, lugares, hechos, relaciones entre los personajes, descripciones, estados de ánimo y muchas otras cosas, y entonces exploro las distintas alternativas y voy viendo si algo puede funcionar o no en lo que quiero contar, si es válido para mi historia, o es algo secundario o algo que puede estar bien o ser bonito pero sobra en mi novela porque no aporta nada. Así, cuando termine y haga todo esto con todos los capítulos que tendrá mi novela, tendré una mininovela con todo lo que va a suceder, con todo lo que van a hacer o decir los personajes, con todos los lugares donde sucederán las cosas. Puede llamarse versión alfa de la novela, siguiendo una analogía informática.
  13. Personajes. Lo que distingue una novela buena de una mala son los personajes. Son más importantes que el argumento de la novela. Necesito dotar a mis personajes de personalidades particulares y claramente diferenciables, saber cuál es su pasado para que actúen de un modo coherente en mi novela, conocer todas las relaciones existentes entre los personajes y ver cómo se influencian los unos a los otros. Es imprescindible que los trate y haga evolucionar como si fuesen personas reales, debo adaptar el argumento a los personajes, y viceversa, para contar de un modo creíble lo que quiero contar. Debo hacerlo antes de escribir la primera palabra.
  14. Documentación. Debo investigar para hacer más creíble mis personajes y mi argumento.
  15. La esposa del cliente, por ejemplo, tuvo un accidente de tráfico del que aún no se ha recuperado cuando comienza la novela. ¿Cómo ocurren los accidentes, qué lesiones son las más comunes? También sufre una enfermedad mental, alguna clase de psicosis paranoica: ¿qué son esa clase de dolencias, cómo surgen, qué tipo de personas tienen estas enfermedades, por qué, cómo se diagnostican, cómo se tratan, se curan parcial o completamente, en cuánto tiempo?
  16. El cliente viola a su hija cuando ésta es una niña pequeña. ¿Qué son exactamente los pederastas, nacen o se hacen, cómo escogen a sus víctimas, por qué sienten esos impulsos, cómo puede llegarse al extremo de que un padre viole a su hija pequeña? Y en lo que respecta a la víctima, ¿qué secuelas tienen esos actos en ella a lo largo de su vida, cómo son sus relaciones personales y sexuales cuando ya es adulta?
  17. Hay un millar de cosas que necesito saber antes de escribir una sola palabra, antes de establecer definitivamente cómo serán los personajes y cuál el argumento completo, detallado, definitivo de mi novela.
  18. La buena documentación nunca se notan, o eso dicen.
  19. Me documento sobre algunas enfermedades psiquiátricas leyendo un par de libros especializados. Uno de ellos, un manual de medicina puro y duro, no me está sirviendo de gran ayuda porque no tengo los conocimientos mínimos suficientes para entenderlo todo, pero algo voy sacando de él. El segundo libro es más divulgativo que especializado, y he aprendido mucho de él, tanto de los enfermos como de los médicos que tratan esas enfermedades.
  20. También me documento sobre accidentes de tráfico usando estadísticas, informes y videos oficiales, así como con conversaciones con amigos y conocidos que han tenido accidentes de cierta gravedad. Ya casi he decidido cómo será el accidente de tráfico que sufrirá la esposa del cliente en mi novela, en qué circunstancias ocurrirá, cuáles serán las causas, y qué consecuencias físicas y anímicas tendrán tanto en la accidentada como en las personas que la rodean.

En mayo de 2008 la abandoné temporalmente porque no veía a dónde iba a llegar y lo que estaba consiguiendo estaba lejos de la novela que imaginaba escribir en mi cabeza. Ha llegado el momento de continuar con el proyecto o de abandonarlo para siempre.

The little write

The little write

Soy un escritor original. No quiero escribir igual que Arturo Pérez Reverte, Javier Marías, Matilde Asensi o Enrique Vila-Matas, y tampoco que si escribo unanovela negra, ésta parezca escrita por Henning Mankell, Lorenzo Silva, James Ellroy o Manuel Vázquez Montalbán.

No ser un escritor original es muy fácil, basta con hacer un pastiche de Agatha Christie y Dashiell Hammett, es decir, usar personajes estereotipados, mimetizar absurdos juegos tramposos de lógica detectivesca, y plagiar el estilo de algún escritor de éxito. Hay mucha gente que hace esto, muchos escritores profesionales lo hacen a menudo, y lo suelen hacer muy bien y producen novelas entretenidas que se leen en tres horas y se olvidan en cinco minutos. No es lo que yo quiero hacer.

Repetir lo que han hecho otros no tiene sentido. Es como copiar un cuadro de Velázquez, añadir un par de personajes nuevos y presentar el cuadro como una nueva obra original. A lo mejor es un cuadro muy bonito, pero preferiría mil veces una buena reproducción del original que esa nueva obra. No me parece divertido hacer algo así, y yo estoy escribiendo mi novela para divertirme, no para escribir una nueva versión de El halcón maltés, de El amigo americano o de Los mares del sur, así que no lo voy a hacer.

Ser un escritor original es muy difícil. Para ello tienes que encontrar una historia que no haya contado nadie, o un modo nuevo de escribir una historia que se ha contado muchas veces. Esto significa que quiero conseguir con mi novela lo mismo que Vladimir Nabokov con las suyas, pero sin ser Vladimir Nabokov ni ningún otro escritor que admire profundamente.

No hay muchas historias que no se hayan contado ya, o modos nuevos de contar las historias de siempre. Eso lleva tiempo. No tengo prisas. Cuanto más tardo, más me divierto escribiendo.

La primera vez que escribí mi novela era tan, tan, tan optimista que escribí lo siguiente en la bitácora que tenía entonces:

Nunca he creído que escribir una novela fuese algo difícil ni complicado. No es sólo una opinión basada en la enorme cantidad de inmodestia que me sale por las orejas constantemente, sino las conclusiones de mi experiencia como lector compulsivo de novelas: si personas tan incapaces como Almudena Grandes, Fernando Delgado, José Carlos Somoza o Elvira Lindo pueden escribir una novela, cualquier persona que sepa teclear en el ordenador o sostener un bolígrafo en sus manos puede hacerlo.

Así que dejando establecido definitivamente y para siempre que estoy capacitado para hacerlo, ¿por qué no lo hago? Quiero hacerlo, de verdad que sí, pero aquí estoy, reflexionando sobre el tema en vez de escribiendo una novela, y eso ya dice bastante de mi actitud, supongo.

Esta no es la primera vez que me digo a mí mismo que esta situación va a cambiar y que me voy a poner serio y escribir una novela alucinante, pero no confío en que ocurrirá tal cosa, a menos que imponga mi voluntad a mi desidia y dejadez. Para ayudarme a escribir mi novela esta bitácora va a convertirse en un elemento clave.

Estos son los planes definitivos para escribir mi novela:

  1. Tengo el comienzo de una historia que me parece atractiva, y varios personajes más o menos bosquejados y cierta idea de cómo va a evolucionar mi idea y de cómo va a terminar.
  2. También tengo algunos apuntes sacados de aquí y allá de otros proyectos de novelas anteriores, abandonados, sobre los que me gustaría reflexionar aquí para saber por qué no sirven y dejaron de parecerme atractivos cuando, en principio, tenían que ser maravillosos.
  3. Tengo, desgraciadamente, más tiempo libre del que desearía y del que necesito, y dos miniproyectos narrativos (les voy a llamar así para que parezcan cosas importantes): una serie de minihistorias de ciencia ficción al estilo pulp, y una especie de fan fiction sobre Sin City, la obra de Frank Miller.

Con todas estas cosas pendientes, no debería aburrirme, y espero que algo salga adelante.

Resultó que no era tan simple como parecía a primera vista.